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Desmitificando el Amor Romántico: Una Conversación con Marta Puente Bermúdez

04/24 2026

Desde hace tiempo, nuestra visión del amor ha sido moldeada por narrativas que promueven conexiones ideales y apasionadas. Sin embargo, rara vez nos cuestionamos si estas ideas se ajustan a la realidad o si son construcciones culturales que influyen en nuestras interacciones. Cuando estas expectativas se vuelven inquebrantables, pueden conducir a desilusiones, codependencia y relaciones insatisfactorias. La psicoterapeuta Marta Puente Bermúdez nos guía a través de este laberinto de idealizaciones, ofreciendo una perspectiva fresca sobre cómo forjar vínculos más auténticos y equilibrados.

Puente Bermúdez, con su experiencia en problemáticas emocionales y relacionales, enfatiza que el amor, aunque es un sentimiento hermoso, no es suficiente por sí mismo para mantener una relación. Respeto mutuo, comunicación efectiva, honestidad y la aceptación de las virtudes y defectos del otro son pilares esenciales. El mantenimiento de una relación saludable demanda dedicación constante y la habilidad de manejar los conflictos de manera constructiva. A menudo, el cine y la literatura distorsionan la realidad del amor, presentando una versión utópica que ignora el esfuerzo necesario para construir una pareja equitativa.

Desafiando los Mitos del Amor Romántico

Durante mucho tiempo, la sociedad ha transmitido creencias idealizadas sobre el amor, conocidas como los "mitos del amor romántico". Estas ideas, aunque presentes en diversas formas de relación, se centran en una idealización excesiva de los aspectos afectivos. El problema surge cuando estas altas expectativas se convierten en estándares rígidos, llevando a la frustración y al sufrimiento en la vida real. La psicóloga Marta Puente Bermúdez señala que dos de los mitos más influyentes son el de la "media naranja" y el del "sacrificio por amor". El primero sugiere que necesitamos a otra persona para sentirnos completos, ignorando que cada individuo ya es "una naranja completa". Pensar que solo existe una persona "correcta" en un mundo de millones es ilógico y nos desvía de la responsabilidad de nuestro propio bienestar. Además, la idea de un "alma gemela" que es idéntica a nosotros es una quimera, pues la ciencia aún no ha logrado clonar seres humanos. La intensa atracción inicial, impulsada por la neuroquímica, no es sostenible a largo plazo y no representa la totalidad de una relación.

El mito del sacrificio, por su parte, normaliza la creencia de que amar implica sufrir o anular la propia identidad. Sin embargo, es crucial diferenciar entre llegar a acuerdos y aceptar un dolor evitable. Una relación sana no debe minimizar ni destruir la identidad del otro. El amor verdadero no exige la renuncia a uno mismo, sino que se basa en el respeto y la búsqueda del bienestar mutuo. Estos mitos persisten debido a la falta de cuestionamiento y a su constante promoción en los medios de comunicación, donde se proyecta una imagen de conexión máxima y enamoramiento eterno. El atractivo de estas ideas radica en el deseo humano de sentirse especial y de creer en un destino mágico. Aunque la ciencia explica el enamoramiento inicial como un proceso similar a la adicción, es importante comprender que esta intensidad no puede ni debe mantenerse indefinidamente para que una relación perdure de manera saludable y consciente, sin caer en la confusión de que el sufrimiento o la inestabilidad son sinónimos de un amor genuino.

Claves para Construir Vínculos Saludables y el Papel del Autoconocimiento

La idealización de la pareja se manifiesta en señales claras, como la polarización cognitiva, donde solo se perciben rasgos positivos extremos, minimizando o ignorando los defectos. Esto puede llevar a la proyección de nuestras propias necesidades y fantasías sobre el otro, o al "efecto halo", donde una cualidad positiva se magnifica para asumir otras que no se han verificado. A nivel emocional, la idealización se caracteriza por una intensidad desbordante, lo que dificulta la objetividad y la evaluación realista de la relación. Esta intensidad, si no se regula, puede conducir a una dependencia emocional, donde la búsqueda de la euforia inicial se convierte en un ciclo de "enganche" que es difícil de romper. La confusión entre sufrimiento o inestabilidad con "amor verdadero" surge cuando se espera que la pasión inicial se mantenga indefinidamente, lo que lleva a la frustración y a la normalización del dolor como parte del afecto.

El autoconocimiento es fundamental para establecer relaciones saludables. Implica entender nuestras virtudes y defectos, practicar la autocrítica constructiva, reconocer nuestros errores y saber pedir perdón. Sin esta honestidad con uno mismo, es imposible construir un vínculo sano. La capacidad de gestionarnos emocional, cognitiva y conductualmente es clave. La gestión emocional nos permite regular la intensidad de lo que sentimos, evitando que las emociones desbordadas nublen nuestra percepción. La gestión del pensamiento nos ayuda a cuestionar juicios automáticos y a buscar interpretaciones más realistas y constructivas. Finalmente, la gestión conductual nos permite identificar patrones automáticos y desarrollar respuestas más conscientes, rompiendo dinámicas disfuncionales. La aceptación de uno mismo y la disposición a actuar para buscar soluciones son esenciales para navegar por los errores y construir un vínculo basado en la honestidad y el perdón. Un mensaje clave es que este proceso no tiene por qué ser solitario; puede ser un compromiso compartido con la pareja, fomentando el crecimiento mutuo hacia la madurez y el entendimiento.