La adolescencia representa una fase vital de profundos cambios, tanto a nivel biológico como psicológico. Durante este periodo, el cuerpo y la mente experimentan una metamorfosis considerable, impulsada por las fluctuaciones hormonales y el desarrollo continuo de las áreas cerebrales cruciales para la toma de decisiones, la regulación emocional y el autocontrol. Acompañar a los jóvenes en este proceso es fundamental, y el apoyo parental, aunque a veces rechazado inicialmente, puede ser un pilar para su desarrollo. En este contexto, se presentan estrategias valiosas de expertos para fortalecer la autoestima de los adolescentes.
En mayo de 2026, la reconocida psicóloga Cristina Cuadrillero (@miadolescenteyyo) compartió en Instagram una serie de recomendaciones esenciales para robustecer la autoestima adolescente. Su enfoque principal radica en cultivar el orgullo interno por los propios éxitos. En lugar de una validación externa, como la frase “estoy orgulloso de ti”, ella sugiere fomentar la auto-reconocimiento con expresiones como “deberías sentirte orgulloso de lo que has logrado”.
La especialista también enfatiza la relevancia de interesarse genuinamente por el universo del adolescente, sea este el tecnológico, musical o de redes sociales. Adoptar una postura de aprendizaje y curiosidad, en vez de una de superioridad, propicia que el joven se sienta valorado y escuchado, liberado de juicios constantes.
Además, Cuadrillero subraya la necesidad de ser conscientes del propio discurso sobre uno mismo. Las autocríticas o comentarios negativos parentales pueden ser internalizados por los hijos, modelando patrones de pensamiento perjudiciales. Un modelo de auto-relación equilibrado ofrece una pauta más sana.
Otro punto crucial es la moderación en la intervención parental. No es imperativo resolver cada contratiempo que el adolescente enfrente. Si, por ejemplo, pospone sus deberes escolares, permitirle experimentar las consecuencias y explicarse en el ámbito educativo puede inculcarle responsabilidad, autonomía y la habilidad de superar obstáculos.
En el ámbito académico, la psicóloga aconseja priorizar el esfuerzo sobre el resultado final. No todos los adolescentes sobresaldrán en calificaciones, pero reconocer su dedicación y trabajo, incluso si los resultados no son los esperados, es vital para su motivación y bienestar emocional.
Finalmente, se desaconseja el castigo constante, ya que este puede generar resentimiento y distanciamiento. Frente a un error o una decisión desacertada, el diálogo, el análisis de la situación y la búsqueda conjunta de soluciones son herramientas mucho más efectivas.
La adolescencia, un periodo de intensa construcción de identidad, es particularmente susceptible a la formación de la autoestima. Las percepciones propias y ajenas, junto con la fuerte influencia del grupo de pares, hacen que la autovaloración fluctúe con facilidad. El cerebro adolescente, aún en desarrollo en las áreas de regulación emocional, amplifica las inseguridades y las reacciones a la crítica. Por ende, un acompañamiento respetuoso y estratégico es fundamental para que los jóvenes construyan una autoestima sólida y se desarrollen plenamente.