Anna Ferrer Padilla ha hecho pública su recurrente batalla contra las molestias digestivas, manifestadas en hinchazón y gases, que persisten a pesar de seguir una dieta cuidadosamente modificada, incluso eliminando el gluten y la lactosa. Esta situación, que afecta a muchas personas, demuestra la complejidad de identificar y tratar las causas subyacentes de tales problemas.
La nutricionista Fátima Japón subraya que la solución no reside únicamente en la supresión de ciertos alimentos. Es fundamental una evaluación médica exhaustiva para identificar el origen de los síntomas. Su recomendación es clara: antes de cualquier restricción dietética, se deben realizar pruebas diagnósticas para descartar patologías orgánicas.
En el proceso de diagnóstico, la nutricionista sugiere comenzar con la verificación de infecciones activas o pasadas, como la bacteria Helicobacter Pylori, a través de pruebas de aliento o antígenos fecales. Además, se aconseja un análisis sanguíneo completo para detectar posibles deficiencias nutricionales, indicadores de inflamación o problemas hepáticos y renales, lo que permite una visión integral de la salud del paciente.
Para una comprensión más profunda del estado intestinal, la calprotectina fecal se presenta como una herramienta valiosa para distinguir entre trastornos funcionales e inflamatorios. Respecto a la celiaquía, se enfatiza la necesidad de consumir gluten durante las pruebas para asegurar la fiabilidad de los resultados. De manera similar, la intolerancia a la lactosa debe confirmarse con un test de aliento específico, evitando suposiciones sin evidencia. La experta también advierte contra la dependencia de pruebas de intolerancia IgG y la acumulación de restricciones dietéticas sin un fundamento médico sólido.