En la era digital, la incesante avalancha de información y estímulos superficiales está mermando nuestra capacidad de concentración. El psicólogo Tomás Navarro, autor de "La zona", advierte sobre el deterioro de la atención, equiparándola a una "nueva obesidad" social. Su método se centra en entrenar la atención como un músculo, destacando que prioridades claras, enfoque y decisiones conscientes son la clave para el bienestar y la felicidad. Propone medidas como la regulación del contenido en internet y el fomento de una "resistencia silenciosa" frente a la monetización de la distracción.
El psicólogo Tomás Navarro, en una entrevista realizada el 13 de mayo de 2026, abordó la creciente problemática de la dispersión y la falta de concentración en la sociedad contemporánea. Según Navarro, la sobreabundancia de contenido superficial en internet, la omnipresencia de las redes sociales y la cultura de la multitarea están socavando nuestra capacidad de mantener la atención. Esta situación, a su juicio, nos lleva a un estado de agotamiento constante, donde "estamos enfermando" debido a la incapacidad de distinguir lo urgente de lo realmente importante en nuestras vidas.
Navarro, con el lanzamiento de su obra "La zona" bajo el sello Zenith, presenta una perspectiva optimista: la atención, lejos de ser una habilidad perdida, puede ser entrenada y recuperada. El experto compara la atención con un "músculo" que, si no se ejercita, se atrofia. Subraya que la "receta de la felicidad" se basa en tres pilares esenciales, en el siguiente orden: "prioridades, atención y decisiones".
En su conversación, el psicólogo critica la superficialidad de ciertos medios de comunicación que priorizan el "impacto inmediato" sobre la profundidad. Insta a un cambio colectivo y público en la regulación de internet, comparando la necesidad de estándares de calidad en el contenido digital con los existentes para los alimentos. Argumenta que la "atención es la nueva obesidad", haciendo un paralelismo con los problemas de salud pública derivados de hábitos sedentarios y dietas hipercalóricas.
Respecto a los segmentos de la población más afectados, Navarro sugiere que, si bien su libro busca beneficiar a todos, las generaciones más jóvenes, nacidas con la pantalla al alcance de la mano, son las que más urgentemente necesitan desarrollar esta habilidad. "La atención es calidad de vida", afirma, ya que un mejor control de la misma conduce a menos errores, mayor productividad y más tiempo para actividades significativas.
Navarro desmonta la noción de que "la zona" sea un privilegio exclusivo, afirmando que es una capacidad innata en todos, evidente en la inmersión total de un niño en sus actividades. Para quienes se sienten distraídos, propone un análisis introspectivo inicial, seguido de un entrenamiento gradual, como leer varias páginas al día o practicar deportes que requieran concentración. Incluso recomienda leer varios libros simultáneamente para organizar el "volumen de información en distintos compartimentos".
Finalmente, el autor postula que la capacidad de dirigir la atención será una cualidad distintiva frente a la Inteligencia Artificial, ya que permite seleccionar información relevante en un mar de datos irrelevantes. Desaconseja rotundamente la multitarea para trabajos de calidad, ya que solo es útil para tareas "sencillas, sin profundidad y mediocres". Navarro, quien vive en un pueblo de 30 habitantes en el Pirineo, ejemplifica la "resistencia silenciosa" y una "calma a contracorriente", eligiendo prioridades personales como su hija y el servicio a los demás por encima de la ambición desmedida.
La conversación con Tomás Navarro nos invita a una profunda reflexión sobre cómo la sociedad actual, inmersa en la gratificación instantánea y la hiperconexión, está sacrificando una habilidad fundamental para el bienestar y la realización personal. La propuesta del psicólogo de entrenar la atención, establecer prioridades claras y tomar decisiones conscientes, no solo es una "receta de felicidad" individual, sino un llamado a la "resistencia silenciosa" y a la reevaluación de los valores colectivos. Es un recordatorio de que, en un mundo cada vez más ruidoso, la capacidad de escuchar nuestra propia vida y enfocar nuestra energía en lo que realmente importa es el camino hacia una existencia más plena y significativa. Nos anima a mirar hacia adentro, a filtrar el ruido externo y a ser los curadores conscientes de nuestra propia atención, liberándonos de la tiranía de la distracción constante para construir una vida basada en lo auténtico y lo esencial.