En la búsqueda constante de una vida más saludable, muchas personas, influenciadas por figuras públicas, han optado por eliminar el gluten de su dieta sin una justificación médica clara. Sin embargo, expertos como la nutricionista Dany Faccio alertan sobre los riesgos y complicaciones que esta decisión puede acarrear. La restricción innecesaria de este grupo de proteínas no solo dificulta la planificación alimentaria, sino que también puede conducir a deficiencias nutricionales significativas y ocultar verdaderos problemas digestivos. La celiaquía, una condición autoinmune que sí requiere la exclusión del gluten, se distingue de la sensibilidad no celíaca y de las modas dietéticas, cuya base científica es, en muchos casos, inexistente.
El 6 de junio de 2026, la nutricionista Dany Faccio, quien vive con celiaquía, compartió una perspectiva crucial sobre la creciente tendencia de adoptar dietas sin gluten sin un diagnóstico médico. Faccio subraya que, para quienes no padecen esta enfermedad, eliminar el gluten no solo es una complicación innecesaria en la vida diaria, sino que también carece de beneficios reales para la salud. La popularidad de esta práctica, a menudo impulsada por celebridades como Novak Djokovic, Gwyneth Paltrow o Victoria Beckham, se basa en la creencia errónea de que una dieta sin gluten es inherentemente más saludable, a pesar de que estas figuras no son celíacas.
La especialista enfatiza que la celiaquía no es una condición parcial; o se tiene o no se tiene. Solo las personas diagnosticadas con esta enfermedad experimentan mejoras significativas al eliminar el gluten. Aunque existe una predisposición genética para desarrollar celiaquía, Faccio insiste en que esta no es razón suficiente para evitar el gluten, ya que la enfermedad puede manifestarse en cualquier momento o nunca hacerlo. La retirada injustificada de esta proteína puede llevar a carencias de vitaminas esenciales del grupo B y minerales como el hierro y el calcio, fundamentales para el sistema nervioso y cardiovascular, respectivamente.
Además, los cereales integrales, que contienen gluten, son una fuente vital de fibra y compuestos cardioprotectores que benefician la circulación sanguínea. Paradójicamente, la eliminación del gluten sin supervisión médica puede aumentar el riesgo de aumento de peso y diabetes tipo II, desmintiendo la idea de que estas dietas son siempre adelgazantes o protectoras. Faccio también desmiente la creencia de que el gluten causa inflamación generalizada, aclarando que la respuesta inflamatoria solo ocurre a nivel celular en personas celíacas. De hecho, la eliminación de la fibra presente en el gluten puede afectar negativamente el control del colesterol, los picos glucémicos y la diversidad de la microbiota intestinal. Incluso, las dietas sin gluten mal gestionadas a menudo conllevan un mayor consumo de grasas, azúcares y harinas alternativas con aditivos, lo que puede empeorar el perfil lipídico y contribuir al sobrepeso. En caso de síntomas persistentes, la Sensibilidad al Gluten No Celíaca (SGNC) es una condición que debe ser diagnosticada y tratada por un médico especializado, no a través de la autoexclusión dietética.
La creciente popularidad de las dietas sin gluten ha creado un mercado floreciente de productos procesados que, si bien son aptos para celíacos, a menudo contienen altos niveles de grasas saturadas, azúcares y aditivos para compensar la ausencia de gluten. Estos productos, aunque sabrosos, no son recomendables para un consumo habitual en personas no celíacas. Es fundamental priorizar alimentos naturales como frutas, verduras, legumbres, carnes, huevos y pescados, optando por versiones ecológicas de cereales como el arroz y el maíz. En muchos casos, los problemas digestivos atribuidos al gluten pueden ser causados por fructanos, otros carbohidratos de cadena corta presentes en diversos alimentos. Por ello, la consulta con un especialista es indispensable para un diagnóstico preciso y una estrategia nutricional adecuada.