España enfrenta un aumento constante de su población envejecida, con más de 10 millones de personas superando los 65 años, lo que representa aproximadamente el 21% del total. Este panorama demográfico impone la necesidad urgente de estrategias que aseguren la salud y la autonomía de los adultos mayores. Fomentar un estilo de vida saludable se convierte así en una prioridad para garantizar una existencia plena y autónoma.
Una alimentación balanceada y la práctica regular de ejercicio físico adaptado son pilares ineludibles para un envejecimiento activo y óptimo. Accent Social, a través de sus centros de atención para mayores, implementa modelos de cuidado que integran estas dos áreas, ofreciendo un enfoque holístico que considera el movimiento, la atención profesional y la alimentación adecuada, siempre con el objetivo de centrarse en las necesidades individuales de cada persona.
A medida que envejecemos, es natural experimentar cambios en la movilidad, la fuerza y el equilibrio, lo que puede repercutir en la capacidad para realizar actividades diarias. La fisioterapia geriátrica es una herramienta vital para mitigar estos efectos, aliviar el dolor crónico y prevenir caídas, promoviendo así una vejez más dinámica y segura. La Organización Mundial de la Salud (OMS) enfatiza que el ejercicio regular en esta etapa mejora significativamente la fuerza, el equilibrio y la movilidad, siendo una de las medidas más efectivas para evitar caídas y preservar la independencia funcional. Incluso la actividad física de baja a moderada intensidad aporta beneficios notables al bienestar general.
Según Èrik del Río, fisioterapeuta de Accent Social, la fisioterapia geriátrica no solo trata afecciones, sino que también ayuda a las personas mayores a mantener o recuperar su autonomía, permitiéndoles continuar con sus rutinas diarias de manera más segura y con mayor confianza. Paralelamente, una nutrición adecuada es indispensable para que el ejercicio sea efectivo, proporcionando la energía y los nutrientes necesarios. En la vejez, una dieta equilibrada contribuye a preservar la masa muscular, fortalecer los huesos, prevenir la desnutrición y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Georgina Méndez, técnica de Seguridad Alimentaria y Nutrición de Accent Social, destaca la dieta mediterránea como modelo de alimentación saludable para la prevención de enfermedades degenerativas y subraya la importancia de una hidratación adecuada.
La experiencia en la atención a personas mayores demuestra que la alimentación y el ejercicio son inseparables. Una nutrición adecuada potencia la actividad física, mientras que el ejercicio estimula el apetito, mejora la digestión y favorece la absorción de nutrientes. Esta combinación colabora en el mantenimiento de la autonomía, disminuye el riesgo de caídas y hospitalizaciones, mejora la fuerza y la movilidad, y contribuye a un envejecimiento más activo y emocionalmente satisfactorio.
En definitiva, un enfoque de atención integral para las personas mayores, que incluya una dieta equilibrada, ejercicio físico y acompañamiento profesional, es esencial para optimizar su calidad de vida y fomentar un envejecimiento más dinámico y saludable. Accent Social adopta esta perspectiva, promoviendo hábitos saludables adaptados a cada etapa de la vida. Este modelo no solo previene enfermedades, sino que también empodera a las personas mayores para que sigan participando activamente en su día a día con la mayor autonomía, dignidad y bienestar posibles.