Para recuperar el dominio de tu bienestar y un desempeño constante, es vital diferenciar entre dos conceptos que a menudo se confunden. A continuación, se detalla la distinción fundamental que marca la diferencia:
El impulso interno "surge del entusiasmo, el estado de ánimo y las emociones". En contraste, la vitalidad física es un factor distinto, que "deriva más de lo corporal, de lo que nuestro organismo nos permite ejecutar".
Lo que inicialmente se percibe como una falta de ganas para iniciar una actividad (motivación) es, en la mayoría de las circunstancias, una situación de energía agotada. Cuando la demanda incesante, los elevados niveles de estrés o incluso los cambios internos (como los hormonales) agotan la vitalidad, el desgaste físico y mental conduce inevitablemente a la desmotivación.
Por ello, la vía más inteligente y duradera para desempeñarse mejor no es forzar una motivación inexistente, sino aprender a administrar y potenciar la energía disponible.
El enfoque que se implementa en las sesiones es estratégico, diseñado específicamente para que las personas que se exigen al máximo en todos los aspectos de su vida puedan mantener un desempeño ininterrumpido sin sufrir una "disminución" o pérdida de capacidad.
La clave para evitar que la autoexigencia excesiva te conduzca al agotamiento reside en la estrategia. La Ley de Pareto establece que el 80% de tus resultados provienen del 20% de las acciones estratégicas que realizas.
Elige cuidadosamente tus desafíos: Si intentas abordar todas las tareas al 100%, tu capacidad de rendimiento se verá comprometida en todas ellas. Concede prioridad a lo medible: Identifica las labores o materias que te evalúan mediante cifras, como exámenes o calificaciones. Dedica un tiempo prudente a estas actividades y permite que las tareas cualitativas te "demanden menos energía".
El rendimiento óptimo o estado de flujo no puede mantenerse de forma indefinida; generalmente, no perdura más de dos horas. El secreto para ser constante y rendir durante más tiempo radica en incorporar la pausa.
Al dedicar unos instantes de atención plena cada hora o cada dos horas, permites que tu bienestar se recargue. Volver a la tarea después de una interrupción posibilita "ver con una nueva perspectiva", lo que mejora el desempeño y te ayuda a fluir.
La autoexigencia, junto con la necesidad de control, se erige como uno de los principales factores que menoscaban nuestro rendimiento. Si experimentas ansiedad, el terapeuta subraya la necesidad de ser amable contigo mismo.
La clave reside en la detección precoz: la ansiedad comienza a manifestarse a un nivel de 2 o 3. Al percibir que tu respiración es superficial o acelerada, debes modificarla de inmediato. Una respiración más profunda y consciente contribuye a que el ritmo cardíaco se afronte con suavidad, mitigando la ansiedad antes de que alcance niveles elevados (5 o 6).
La práctica regular del mindfulness te capacita para enfocar tu atención en el presente y observar lo que tu cuerpo te comunica. Como complemento, el terapeuta recomienda la lectura de "El poder del ahora" de Eckhart Tolle.
Tu ambiente físico influye directamente en tu estado de ánimo y tus niveles de energía.
Renueva tu entorno: Si permaneces mucho tiempo en el mismo lugar, te expones a "seguir viendo lo mismo", lo que estanca tu perspectiva. Se aconseja reordenar la habitación o realizar cambios en tu espacio de trabajo tan a menudo como sea posible para refrescar tu punto de vista. Luminosidad y Aire: Asegúrate de disponer de circulación de aire y luz natural, ya que son elementos esenciales para mantener tu vitalidad.
Si sientes que el cansancio está obstaculizando tu capacidad o que la falta de vigor ha tomado el control, iniciar tu proceso de terapia o coaching con ayuda profesional es la decisión estratégica para restablecer tu equilibrio.
Con una vasta experiencia demostrando que la gestión estratégica de la energía facilita un rendimiento mucho más constante. Esta experiencia permite identificar y abordar las situaciones de desgaste en el "momento óptimo", evitando que una intensidad excesiva conduzca a un agotamiento profundo o, incluso, a la depresión.
La atención se enfoca en un enfoque de alto rendimiento y bienestar. Te guiaré para que apliques principios estratégicos como el 80/20 y aprendas a "elegir tus batallas". Además, se te ofrecerá un espacio de total confianza para que desarrolles la conciencia del autodescubrimiento (self-aware), aprendiendo a observar tu propio ser y a gestionar el ritmo de tu vida actual.
No dudes en buscar ayuda. Será un placer acompañarte en este proceso.