Lucía Aguado, una destacada figura en el mundo del culturismo natural y licenciada en Ciencias del Deporte, ha redefinido el enfoque hacia el fortalecimiento abdominal. Rompiendo con las ideas convencionales, enfatiza que la verdadera definición muscular no se logra solo con dietas o ejercicios tradicionales como las planchas o los crunches. Su método se centra en el crecimiento muscular del abdomen, y para ello, un instrumento en particular se alza como el más eficiente: la rueda abdominal.
El 5 de mayo de 2026, la reconocida especialista Lucía Aguado, campeona mundial de culturismo en 2019, compartió sus valiosos conocimientos en Ciencias del Deporte, desafiando la creencia común de que “los abdominales se hacen en la cocina”. Según Aguado, para lograr una musculatura abdominal visible y fuerte, el foco debe estar en el aumento del grosor de los músculos, no solo en la reducción de grasa. Este proceso, explicó en sus redes sociales ante una audiencia de millones, requiere ejercicios específicos que superen el 60% de activación de la contracción voluntaria máxima del músculo, un umbral que las planchas y los crunches tradicionales rara vez alcanzan, quedándose en un mero 40%. La especialista enfatizó que estos ejercicios con peso corporal son útiles para la estabilidad y la postura, pero insuficientes para la hipertrofia.
Aguado citó un estudio en el que futbolistas profesionales se dividieron en dos grupos: uno realizó ejercicios de peso corporal y el otro utilizó exclusivamente la rueda abdominal. Tras diez semanas, solo el grupo que entrenó con la rueda mostró un aumento significativo en el grosor de su recto abdominal. Este hallazgo subraya la eficacia superior de la rueda abdominal, que activa el abdomen entre un 80% y 90%. Para una ejecución correcta, Aguado aconseja arquear ligeramente la espalda y mantener una pelvis neutra, evitando la caída de la pelvis, lo que asegura que el trabajo se concentre en el core. Además, recomienda una progresión cuidadosa, comenzando de rodillas con una pared como tope y aumentando gradualmente la dificultad.
Esta perspectiva de Lucía Aguado nos invita a reconsiderar nuestras rutinas de ejercicio abdominal. Demuestra que la eficacia no siempre radica en la complejidad o la duración del entrenamiento, sino en la elección de los ejercicios adecuados y la técnica precisa. Es una llamada a la inteligencia en el ejercicio, a buscar el conocimiento de expertos para optimizar nuestros resultados y a entender que el cuerpo humano responde de maneras específicas a estímulos concretos. Su mensaje es claro: para un abdomen fuerte y definido, la ciencia del movimiento es tan crucial como la dedicación.