El reconocido periodista Jordi Évole ha compartido públicamente los desafíos que enfrenta debido a la narcolepsia, una condición neurológica crónica. Esta enfermedad se caracteriza por la incapacidad del cerebro para regular adecuadamente los ciclos de sueño y vigilia, lo que se traduce en síntomas como la somnolencia excesiva durante el día y, de manera particular en su caso, episodios de cataplejía. La cataplejía, desencadenada por emociones intensas como la risa, provoca una súbita pérdida del tono muscular, llevando al presentador a un estado de letargo momentáneo sin perder la conciencia. Su valentía al abordar esta realidad en plataformas televisivas ha puesto de manifiesto la importancia de la visibilización y comprensión de esta enfermedad.
El 11 de mayo de 2026, el periodista español Jordi Évole reveló una faceta íntima de su vida en televisión, al experimentar un episodio de cataplejía durante una emisión de su programa “Lo de Évole” en La Sexta. En este incidente, mientras compartía un momento jocoso con Alejandro Sanz en Nueva York, la risa de Évole desencadenó una pérdida repentina de fuerza muscular, obligándolo a apoyarse en el cantante para no caer. Este evento no es aislado, ya que el presentador ha sido visto en múltiples ocasiones en los medios de comunicación manifestando esta condición, que define como una desconexión corporal que lo deja "flácido" por unos instantes, similar a la fase REM del sueño. La Sociedad Española de Neurología (SEN) describe la narcolepsia como una enfermedad que, además de la cataplejía, puede manifestarse con somnolencia diurna incontrolable, fragmentación del sueño, alucinaciones y parálisis del sueño. Évole, consciente de su condición, busca generar conciencia sobre la narcolepsia, una enfermedad poco frecuente pero altamente incapacitante que afecta a unas 25,000 personas en España. La narcolepsia, cuya causa aún no está completamente clara, podría estar ligada a un trastorno autoinmune que afecta a las neuronas secretoras de hipocretina en el hipotálamo. A pesar de no tener cura, existen tratamientos que ayudan a controlar sus impredecibles síntomas, permitiendo a quienes la padecen, como Évole, llevar una vida más plena y visible.
La revelación de Jordi Évole sobre su narcolepsia nos invita a reflexionar sobre la importancia de la empatía y la comprensión hacia las enfermedades invisibles. Su decisión de mostrarse vulnerable ante las cámaras no solo ha desmitificado una condición poco conocida, sino que también ha empoderado a muchas personas que viven con trastornos similares. Este acto de valentía periodística trasciende el entretenimiento, convirtiéndose en una lección de humanidad y un llamado a la sociedad para apoyar la investigación y mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan desafíos de salud poco comunes.