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Mejorando la comunicación con nuestros hijos: Evitando las rabietas a través de referencias claras

05/20 2026

A menudo, como padres, nos encontramos repitiendo frases temporales como “en cinco minutos nos vamos” o “te quedan dos minutos de tablet”, con la creencia de que estamos preparando a nuestros hijos para una transición. Sin embargo, para los niños pequeños, estas expresiones abstractas de tiempo carecen de significado real. Esta falta de comprensión a menudo desemboca en rabietas cuando llega el momento de cambiar de actividad, ya que para ellos, el final de la actividad parece abrupto e inesperado. La clave radica en reconocer que los niños experimentan el tiempo de manera diferente a los adultos, inmersos en el presente sin una noción clara de la duración.

Comunicación Efectiva con los Pequeños: Estrategias para Reducir las Rabietas

En el ámbito de la crianza infantil, el 19 de mayo de 2026, los expertos en infancia resaltaron la importancia de adaptar nuestro lenguaje a la percepción temporal de los niños. Sugieren reemplazar las referencias temporales abstractas con límites específicos y tangibles que los niños puedan visualizar y comprender fácilmente. Por ejemplo, en lugar de decir “en cinco minutos dejamos el parque”, es mucho más efectivo decir “te puedes tirar tres veces más por el tobogán y nos vamos”. Este tipo de comunicación permite al niño anticipar el cambio, procesar la información y prepararse mentalmente para la transición, reduciendo significativamente la probabilidad de una rabieta. Este enfoque no implica ceder a los caprichos, sino establecer una comunicación más comprensible para el desarrollo cerebral infantil. Ejemplos prácticos incluyen: “cuando termines este capítulo, apagamos la tele”, “leemos un cuento más y a dormir”, o “cuando suene esta canción, recogemos”. Estas frases concretas y visuales son más fáciles de procesar para los niños, ya que les proporcionan un cierre claro y predecible. Además, se aconseja acompañar estas frases con pequeños rituales, ya que las rutinas predecibles ofrecen una gran seguridad emocional a los niños. Cumplir con lo acordado, como el número de columpios o el fin de un rompecabezas, refuerza la confianza del niño en nuestras palabras y en el proceso. Aunque es natural que los padres, en ocasiones, recurran a la frase de los “cinco minutos” debido al cansancio o la costumbre, la observación de qué tipo de lenguaje entienden mejor nuestros hijos y qué herramientas son realmente efectivas en el día a día puede transformar por completo los momentos más desafiantes.

Esta estrategia de comunicación nos invita a reflexionar sobre cómo nuestras palabras influyen en la experiencia emocional de nuestros hijos. Al proporcionarles referencias claras y concretas, les otorgamos la capacidad de anticipar y comprender los cambios, fomentando así una mayor autonomía y reduciendo la frustración. Es un recordatorio de que la empatía y la adaptación a su nivel de desarrollo son fundamentales para construir una relación más armoniosa y efectiva con ellos.