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Gemma Bes, Directora de Nutrición en la Rafa Nadal Academy: Claves para una Nutrición Femenina Óptima y el Entrenamiento en Ayunas

05/14 2026

En la intersección del ejercicio físico y la ingesta alimentaria, encontrar el equilibrio correcto es fundamental no solo para alcanzar metas deportivas, sino también para preservar la salud. Cuando la dieta no se alinea con la actividad física, los resultados deseados pueden tardar en llegar o incluso afectar negativamente el bienestar. En este contexto, la visión experta de Gemma Bes, quien lidera el área de nutrición deportiva en la renombrada Rafa Nadal Academy (RNA), se vuelve esencial. Bes subraya que la nutrición es un proceso gradual, cuyos beneficios se manifiestan con el tiempo, y que una buena planificación alimenticia es clave para el éxito en el deporte y la vida diaria.

Gemma Bes supervisa la estrategia nutricional de diversos atletas en la Rafa Nadal Academy, desde jóvenes en desarrollo hasta profesionales. Esta diversidad de perfiles, con distintas necesidades relacionadas con el crecimiento, rendimiento, recuperación, lesiones y presión competitiva, exige un enfoque nutricional altamente personalizado. Bes enfatiza que no existe una única estrategia válida para todos, destacando la importancia de la individualización y la educación para desmentir la desinformación que abunda en las redes sociales. Su trabajo también implica una colaboración estrecha con un equipo multidisciplinar, incluyendo entrenadores, médicos, fisioterapeutas y cocineros, asegurando así una coordinación integral para optimizar la energía, la recuperación y el rendimiento deportivo de cada individuo.

En el caso específico de las mujeres, la nutrición deportiva aún enfrenta numerosos mitos. Bes señala que tradicionalmente se ha enfocado más en el control de peso que en aspectos cruciales como el rendimiento, la salud hormonal o la recuperación. Muchas mujeres temen consumir suficientes calorías, especialmente carbohidratos y grasas, por la creencia errónea de que esto lleva a un aumento de grasa corporal. Sin embargo, una ingesta insuficiente puede afectar negativamente el rendimiento, el estado de ánimo, el ciclo menstrual, la salud ósea y la capacidad de recuperación. Nutrientes como el hierro, calcio, vitamina D, magnesio, vitaminas del grupo B, zinc, proteínas y carbohidratos son esenciales, con el hierro siendo particularmente crítico debido a las mayores necesidades femeninas.

Bes también aborda la compleja relación de muchas mujeres con la comida, que a menudo se percibe como algo a “quemar” o compensar. La experta aboga por un enfoque de nutrición consciente, donde la comida sea vista como una herramienta para vivir, rendir y recuperarse, no como una fuente de culpa. Fomenta la idea de que una mujer fuerte y activa necesita estar bien nutrida, cambiando el enfoque del “castigo” al cuidado y al rendimiento. La experta de la RNA enfatiza la importancia de inculcar hábitos alimenticios saludables desde la niñez, enseñando que comer bien no significa vivir con restricciones, sino aprender a nutrirse para sentirse fuerte, saludable y con energía a lo largo de toda la vida.

Otro punto de debate común es el entrenamiento en ayunas. Aunque puede ser útil en contextos muy específicos, Bes recomienda precaución, especialmente para las mujeres. El abuso de esta práctica puede aumentar el estrés fisiológico y comprometer la recuperación y la disponibilidad energética. En general, consumir alimentos e hidratarse adecuadamente antes del ejercicio suele optimizar el rendimiento y facilitar la recuperación. En cuanto a los suplementos, en la RNA se abordan de manera individualizada y basada en evidencia científica, considerándolos un complemento, no un sustituto de una dieta bien estructurada.

A partir de los 40 años, el cuerpo femenino experimenta cambios significativos. En esta etapa, es crucial priorizar la masa muscular, la salud ósea y una recuperación adecuada. Las mujeres a menudo necesitan aumentar la ingesta de proteínas, integrar el entrenamiento de fuerza y mejorar la calidad del sueño. Además, factores como el estrés y la falta de descanso pueden afectar profundamente la nutrición y el rendimiento, impactando la recuperación, el apetito y las decisiones alimentarias. Por lo tanto, comer más cuando el cuerpo lo requiere no es un error, sino una necesidad fisiológica para mantener la salud y el rendimiento. La nutrición debe ser constante y adaptada a las necesidades individuales de cada mujer en sus diferentes etapas vitales, con un enfoque en el cuidado y la prevención más que en las restricciones.