Un equipo de investigación de IQS y el CSIC ha iniciado el proyecto DiaAD para desentrañar la intrincada relación entre la diabetes tipo 2 y la enfermedad de Alzheimer. El objetivo principal de este estudio es descubrir marcadores biológicos en la sangre que permitan una detección temprana de la progresión del Alzheimer, examinando cómo el desequilibrio metabólico impacta las células y provoca daño neuronal.
Es bien sabido que el Alzheimer esporádico resulta de una combinación de factores genéticos y ambientales. Entre estos, la diabetes tipo 2 se ha consolidado como un factor de riesgo significativo para el desarrollo de la enfermedad en adultos mayores. Ante esta realidad, el Dr. Francesc Guix Ràfols del Grupo de Ingeniería de Materiales (GEMAT) de IQS, en colaboración con el Dr. Carlos Dotti del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CSIC), dirigen esta investigación. Utilizan modelos de ratones con mutaciones del gen del Alzheimer que, bajo una dieta rica en grasas que induce la diabetes, muestran una mayor predisposición a desarrollar la patología. Esta susceptibilidad elevada se atribuye a oligómeros Aß que forman poros en las células, facilitando la entrada de calcio y desencadenando toxicidad neuronal, lo que directamente agrava los problemas cognitivos. La investigación también busca validar hallazgos previos sobre la implicación de dos genes cruciales: HIF-3α (vinculado al estrés hipóxico) e Irft7 (inductor de inflamación), y cómo su alteración contribuye al deterioro inducido por la diabetes tipo 2.
La meta final de los científicos es identificar los cambios transcriptómicos detectables en la sangre de los individuos afectados. Estos hallazgos se establecerán como biomarcadores clave para monitorear el avance de la enfermedad, utilizando herramientas biotecnológicas avanzadas desarrolladas en IQS para un diagnóstico clínico más preciso y eficaz.
Este esfuerzo científico subraya la importancia de la investigación colaborativa en el avance del conocimiento médico y el desarrollo de estrategias innovadoras para combatir enfermedades complejas. La detección temprana y la comprensión de los mecanismos subyacentes son fundamentales para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por estas condiciones.