La elección de una imagen de perfil en plataformas como WhatsApp, o la decisión de no tenerla, es un comportamiento cotidiano que a menudo genera interpretaciones rápidas, aunque simplistas. La psicóloga Elena Daprá enfatiza que, si bien una foto puede ofrecer indicios sobre cómo nos perciben, extraer conclusiones definitivas es un error. Detrás de cada elección (una imagen propia, un animal, un paisaje, o la ausencia de foto) subyacen motivaciones profundamente humanas relacionadas con la identidad, la búsqueda de reconocimiento y la gestión de la privacidad en el entorno digital.
Uno de los errores más comunes es asociar la falta de una foto de perfil con rasgos específicos de personalidad, como la introversión o la desconfianza. Sin embargo, Daprá explica que esta ausencia puede deberse a razones prácticas, de seguridad o simplemente a la indiferencia hacia la exposición digital. La especialista advierte sobre el peligro de los estereotipos, que reducen la complejidad de una persona a una única acción. En contraste, quienes eligen una imagen personal buscan facilitar la conexión, expresar su identidad y comunicar una imagen coherente con su auto-percepción. La foto, en este sentido, se convierte en una forma de comunicación no verbal, transmitiendo intereses y estados vitales. Además, la selección de imágenes simbólicas, mascotas o frases, en lugar de una foto personal, puede ser una manera de expresar valores e intereses sin una exposición directa, mientras que la falta de imagen podría indicar una preferencia por mantener distancia o una menor importancia a la presentación digital.
Es intrínseco a la naturaleza humana juzgar rápidamente a otros basándose en señales mínimas, como una foto de perfil, un mecanismo cerebral diseñado para obtener información veloz. Sin embargo, este proceso es imperfecto y, como señala Daprá, lo que interpretamos de una imagen dice más sobre nuestros propios prejuicios que sobre la persona retratada. La foto de perfil es una herramienta para construir y gestionar nuestra identidad digital, una combinación entre quienes somos realmente y cómo deseamos ser percibidos. Aunque es vital cuidar la propia imagen, la psicóloga subraya la importancia de no depender excesivamente de la validación externa o de la imagen proyectada, ya que la autoestima debe cimentarse en un sentido de valía interna, no en la aprobación ajena. Finalmente, ninguna elección de perfil es intrínsecamente superior o inferior; todas son expresiones válidas de la individualidad en el mundo digital.