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El Edadismo y la Sobreesxposición Informativa: Desafíos Ocultos en el Cuidado del Adulto Mayor

05/13 2026

La Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (SEEGG) ha puesto de manifiesto dos elementos cruciales pero a menudo ignorados que impactan la salud de las personas mayores: el edadismo y la saturación de información. En el marco del Día Internacional de la Enfermería, la organización subrayó la urgencia de abordar estas problemáticas, particularmente en los centros de atención, hospitales y dentro del propio ámbito familiar, buscando transformar la percepción y el cuidado hacia este grupo demográfico.

Rosa Martínez, presidenta de la SEEGG, enfatiza que la discriminación por edad en el ámbito sanitario, que se manifiesta al asumir el deterioro como algo inevitable o al desestimar la efectividad de ciertos tratamientos, mina la calidad de vida y la independencia de los adultos mayores. Gestos como hablar en diminutivos, dirigirse a los familiares en lugar del paciente, o aceptar expresiones como 'es normal sentir dolor a su edad', no son actos de cuidado, sino de despojo de la dignidad. Por ello, es fundamental fortalecer el rol de la enfermería geriátrica, proporcionándoles los medios y el reconocimiento necesarios para impulsar una verdadera transformación cultural. Martínez sostiene que es imperativo iniciar una discusión abierta sobre las actitudes, el lenguaje y el flujo de información que rodea a las personas mayores al interactuar con el sistema de salud, un espacio donde los profesionales de enfermería geriátrica y gerontología actúan en primera línea.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el edadismo, que engloba estereotipos, prejuicios y discriminación basados en la edad, como un determinante social de la salud. Su 'Informe Mundial sobre el Edadismo' de 2021 reveló que una de cada dos personas a nivel global exhibe actitudes edadistas hacia los ancianos, y en un 85% de los estudios analizados, la edad influía en el acceso a tratamientos o procedimientos médicos. Un estudio publicado en The Gerontologist en 2020 estimó que el edadismo es responsable de más de 17 millones de problemas de salud anualmente solo en Estados Unidos, y una revisión sistemática de 2020 en PLoS One, que abarcó datos de 45 países y siete millones de participantes, encontró que el 95.5% de los estudios mostraban peores resultados de salud relacionados con el edadismo.

La SEEGG destaca que, en el sistema sanitario español, este sesgo se filtra a través de interacciones diarias difíciles de cuantificar: el uso de lenguaje condescendiente o infantil, la tendencia a posponer decisiones clínicas bajo la excusa de la edad, la comunicación dirigida a acompañantes en lugar del paciente, y la exclusión sistemática de los ancianos en ensayos clínicos, a pesar de ser los principales consumidores de los fármacos resultantes. Ante este panorama, la SEEGG defiende que la enfermería geriátrica y gerontológica posee la posición idónea para catalizar un cambio. Gracias a su presencia constante, la relación terapéutica prolongada y su visión integral del individuo, la enfermera puede identificar precozmente el sesgo edadista y aplicar las medidas correctivas pertinentes.

Para lograr esta transformación, la SEEGG propone una estrategia en cuatro ejes simultáneos. Primero, es fundamental desechar la percepción unificada de la vejez, reconociendo la diversidad entre un septuagenario activo, un octogenario con afecciones crónicas estables y un nonagenario con demencia avanzada, pues un trato homogéneo constituye en sí mismo una forma de discriminación. Segundo, se requiere una reorientación del lenguaje y del trato, que implica comunicarse directamente con el paciente, evitar infantilizarlo, no minimizar sus dolencias y no asumir que el dolor es intrínseco a la edad. Tercero, se debe implementar una capacitación específica para el personal sanitario en geriatría y en la detección de sesgos implícitos, complementada con programas intergeneracionales que han demostrado ser efectivos en la reducción de estereotipos. Cuarto, es crucial crear entornos amigables que incluyan señalización clara, accesibilidad y espacios que respeten los ritmos individuales, además de políticas que aseguren la participación activa de los adultos mayores en las decisiones concernientes a su salud.

La SEEGG también aborda el impacto de la sobreexposición informativa en los adultos mayores, un aspecto que tradicionalmente ha estado fuera del debate sanitario. En el XXXII Congreso Nacional de la SEEGG, se impartirá un taller sobre cómo 'Cuidar la dieta informativa de las personas mayores', dirigido por Alfredo Casares, director del Instituto de Periodismo Constructivo. Casares advierte que un 64% de las personas opta por evitar las noticias debido a su efecto negativo en el estado de ánimo y la sensación de impotencia ante los problemas sociales. Dentro de todos los grupos, los adultos mayores son los más afectados por este consumo informativo, ya que la exposición prolongada a noticias negativas genera ansiedad, miedo e indefensión, especialmente para aquellos en residencias sin acceso directo a la realidad exterior. Casares subraya que este malestar emocional es un indicador clínico que la enfermería geriátrica puede detectar y abordar mediante un acompañamiento y la promoción de alternativas, como el periodismo constructivo, que ha demostrado reducir la ansiedad y mejorar el bienestar.

En resumen, la SEEGG insta a la adopción de una perspectiva más humana y empoderadora en el cuidado de los adultos mayores. Es esencial eliminar el edadismo en todas sus manifestaciones y fomentar un entorno informativo que promueva la serenidad y la resiliencia en lugar de la angustia. Esto requiere un compromiso colectivo de los profesionales de la salud, las instituciones y la sociedad en general, para asegurar que nuestros mayores reciban un trato digno, respetuoso e integral, acorde con su individualidad y sus derechos.